Nunca le perdoné a mi hermano gemelo que me abandonara durante siete minutos en la barriga de mamá, y me dejara allí, solo, aterrorizado en la oscuridad, flotando como un astronauta en aquel líquido viscoso, y oyendo al otro lado cómo a él se lo comían a besos. Fueron los siete minutos más largos de mi vida, y los que a la postre determinarían que mi hermano fuera el primogénito y el favorito de mamá.
Durante esos siete minutos pensaba que me iba a quedar ahí dentro siempre y que me habían olvidado. mientras yo oía como lloraba mi hermano en ese lugar todavía desconocido para mi me encontraba desolado, abandonado a mi suerte y sin saber que poder hacer.
Busqué mil maneras para saber como había salido mi hermano, intente dando cabezazos hacia todos los lados pero nada, no podía salir, intente con mis pequeñas uñitas arañar esa bolsa en la que estaba, aunque solo conseguí escuchar unos gritos de mamá pero no salir de alli.
Entonces pasados esos siete minutos que parecieron siglos vi una luz a lo largo de un tunel, pensaba que me iba a morir pero entonces note un fuerte tirón hacia la luz de mi cabeza, me estaban intentando llevar a la luz, pero yo no queria ir a la luz, solo salir de alli, pero claro sin ni un segundo de vida no sabía que la luz era la salida.
Como estaba tan cansado me dejé llevar a la luz, y entonces lo vi, vi a mi hermano en brazos de mi madre y yo en los de la enfermera, efectivamente mi hermano por salir siete minutos antes fue el favorito de mamá.
Pero esta historia continuará, cuando crezca un poco más ya veremos quien es el favorito.
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